Wednesday, January 31, 2007
Wednesday, August 16, 2006
Nuestro Ayudador en la oración - Romanos 8, 26
La mayoría de los cristianos sienten que necesitan ayuda para poder orar con efectividad. Hasta el apóstol Pablo reconoció que, a veces, no sabía cómo pedir al Padre celestial como debía. En este intercambio sobrenatural entre Dios y los creyentes, el Espíritu lleva nuestros deseos y necesidades delante del Padre. Los humanos pedimos con un conocimiento limitado del futuro, y con un sentido reducido de lo que es mejor para nosotros. Algunas circunstancias nos hacen preguntar cómo debemos orar. Todo lo que sabemos pedir, es: ?Señor, ¿qué es tu voluntad?? El Espíritu Santo, que conoce los planes del Padre para nosotros, le comunica nuestra necesidad. Dios no oculta Su voluntad de nosotros. Él desea equipar a los creyentes con toda la información para que hagan decisiones correctas, y para que se conformen todo el tiempo a la imagen de Su Hijo. El Espíritu lleva nuestras necesidades a Dios, Él también nos clarifica a nosotros la voluntad del Padre. Para algunos, el poder de la oración es intimidador. ?Ten cuidado con lo que pides, porque puedes recibirlo?, dice el antiguo dicho. A veces, los cristianos dejan de orar antes de recibir una repuesta, porque temen estar haciendo una petición equivocada. Sin embargo, la naturaleza divina del Espíritu Santo le impide ir a Dios con una petición que está fuera del plan del Padre. Más bien, Él interviene para que hagamos la petición correcta y que cambiemos nuestros deseos. Por tanto, podemos orar sabiendo que el Espíritu Santo es nuestro Ayudador.
Monday, July 17, 2006
Cómo ablandar el corazón - Salmo 25
Si usted está siempre humildemente delante de Dios, buscándolo en Su Palabra, Su presencia saturará su corazón y lo hará sensible y dócil. Así como una relación matrimonial puede comenzar a enfriarse si no se dan los pasos para mantenerla cálida, su corazón puede endurecerse poco a poco si no busca la intimidad con Dios. Usted debe responder rápida y obedientemente a lo que Él le indique que haga, para que su corazón siga siendo blando y receptivo. El Señor le mostrará su pecado y usted querrá ocuparse del problema de inmediato. Es por esto que debemos andar en el Espíritu momento a momento. Si usted cree que Dios puede estar dirigiéndole en cierta dirección, tome el tiempo necesario para buscar devotamente Su voluntad en el asunto, y para abrir su corazón para escucharlo. Tenga cuidado de no ocuparse en otra cosa distinta a lo que Dios le llamó a hacer originalmente. Sería una tragedia trabajar haciendo lo que usted y otros consideran bueno, sólo para descubrir que sus esfuerzos se gastaron en lograr algo que no era la intención de Dios. Resistir la voluntad del Señor equivale a no hacer nada con la vida, lo que le deja a usted con la sensación de que algo está faltando. Nada puede tomar el lugar de la voluntad de Dios, aun cuando Su plan parezca difícil o imposible. Pero si usted confía en Él con un corazón dispuesto, no hay límite para lo que Dios puede hacer por medio de su vida. Dé un paso de obediencia, y diga: “Señor, quiero hacer Tu voluntad, pase lo que pase”.